Hola a todos:
Quisiera pediros por favor, que me ayudeis en el tema de la libertad:
Yo se que parece un tema fácil, pero cuando uno es jóven, la libertad no se ve tan fácil.
Me he encontrado con un texto en el que dice:
llamar «la obediencia a los acontecimientos». A fin de cuentas, los sucesos de la vida son la expresión más segura de la voluntad de Dios, porque no corren el riesgo de una interpretación subjetiva. Si Dios nos ve dóciles a los acontecimientos, capaces de aceptar serena y amorosamente lo que nos «imponen» las circunstancias de la vida con un espíritu de confianza filial y de abandono a su voluntad, no hay duda de que multiplicará para nosotros las manifestaciones más personales de su voluntad a través de la acción de su Espíritu, que habla a nuestro corazón.
Entonces si uno tiene que aceptar que es voluntad de Dios que esas cosas pasen, buenas o malas, con personajes mas o menos conflictivos en nuestras vidas, no me puedo revelar ante ello? ¿No puedo luchar por salir de esa circunstancia, tengo que dejarla correr sin mas y aceptarlo así como así solo por que esa es la voluntad de Dios?
Entonces donde entra y donde sale la libertad?
Estoy confusa.:
(Gracias por vuestra ayuda: y gracias por vuestras oraciones, en parte se han notado;)Kata
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El tema de la libertad puede ser muy complicado. Pero como cristianos que somos entendemos y aceptamos que Cristo es el dueño de nuestras vidas y que Él nos gobierna en nuestra mente y en nuestro corazón, pero no veas ese "gobierno" como propio de un Dios despótico y vengativo, no. Cristo es misericordioso y "su yugo es ligero de llevar". Por otra parte, la doctrina de la Iglesia se propone, no se impone, como dijo el Papa Juan Pablo II (¿o Benedicto XVI?).
Jesús nos da la libertad, como nos dicen las Santas Escrituras: “Si permanecéis en mi palabra, seréis en verdad discípulos míos, y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres” (Jn 8, 31-32). Aquí vemos que es libre el que conoce la verdad, y Jesús no admite las obligaciones de la Ley porqué sí: quizá la gran maldad del demonio ha sido conseguir que seamos esclavos de las obligaciones, en vez de hacerlas por amor. Jesús nos quiere dar su libertad de espíritu, por ejemplo cuando le reprochan que cura en sábado, y que está prohibido, y en otras ocasiones, dice que no es el sábado para el hombre sino el hombre para el sábado (Mc 2, 23-28; Mc 2, 27 y Mc 7, 9-12), es decir nos quiere mostrar que el rigorismo está en contra de la voluntad de Dios (Mc 3, 4), pues aquellas tradiciones que impiden el amor son esclavitudes, y hay que eliminarlas.
Y ahora te cito un fragmento de Camino: "Ya puedes desechar esos pensamientos de orgullo: eres lo que el pincel en manos del artista. -Y nada más-. Dime para qué sirve un pincel, si no deja hacer al pintor".
Así mismo, San Pío de Pietralcina nos dice: "Abre tu corazón al celeste médico de las almas y abandónate con confianza en sus brazos. Él te trata como a un elegido y te invita a seguirlo de cerca por la cuesta del Calvario".Y Santa Teresa de Lisieux: "Jesús no pide grandes hazañas, sino únicamente abandono y gratitud".
Un saludo, ferri.

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